¿Por qué no todos los conflictos legales debería llegar a juicio?
Cuando una persona acude a un despacho de abogados, suele hacerlo con una idea muy clara: «quiero ganar el jucio». Sin embargo, la experiencia jurídica demuestra que no siempre un procedimiento judicial es la mejor solución, ni la más eficaz ni las más beneficiosa para el cliente.
Antes de iniciar cualquier acción legal,es imprescindible analizar el conflicto en profundidad: las pruebas disponibles, los costes económicos y emocionales,los plazos y las propiedades reales de éxito. En muchis casos, una negociación bien planteada o una solución extrajudicial puede proteger mejor los intereses del cliente que un litigio largo e incierto.
Actuar con rigor jurídico también implica saber cuándo no conviene judicializar un problema. Defender derechos no es sinónimo de pleitear sin estrategia, sino de elegir el camino más adecuado en cada situación concreta.



